Qué suerte que tengo!
Qué suerte que siento!
Mi suerte y tu suerte,
la suerte de “sernos”,
de encontrarnos,
conocernos,
descubrirnos,
disfrutarnos,
poco a poco,
lentamente,
voy clavándome en tu mente.

Él me espera.
Ella te ama.
“Siempre tuya” clavó en su estampa.
Nunca lo olvido,
nunca lo olvides,
sólo es un juego,
una ilusión,
un deseo,
un sueño:
“...despertar un día abrazado a tu cuerpo
y pensar, valió la pena ser parte de tu tiempo...”
tiempo que me dedicas,
tiempo que anhelo,
si no conectas no toco el cielo,
cuando lo haces,
ruedo por el suelo,
sin rumbo,
sin radar,
sin prisa,
sin nada;
y tengo tanto miedo,
tanto, tanto miedo;
“... miedo de todo y miedo de nada,
miedo de todo lo que no acaba,
miedo del tiempo que pasa y pasa...”
de esa “cuenta atrás” sin prisa y sin pausa.
Miedo a que me olvides,
miedo a que me ignores,
a no volver a escuchar los acordes
de esa vieja canción,
ya por mi olvidada y que tú,
de repente,
vas y me regalas.

Te dejas querer,
me dejo llevar
entre tantas canciones...
que nos descubrirán
tantos sentimientos a flor de piel...
Todos de ella,
todos de él,
nuestros, solo eso,
la suerte de “sernos”,
de encontrarnos,
conocernos,
descubrirnos,
disfrutarnos,
poco a poco,
lentamente,
vas clavándote en mi mente.