Salió una tarde sola
con su cesta a pasear,
se adentró de lleno en el bosque
con sólo una meta que alcanzar,
desando todos los pasos
que el pasado le hizo errar,
y buscando el nuevo sendero,
escuchó al viejo sauce
muy triste cantar...

---“Ya no hay ranas encantadas...
ya no hay duendes ni quedan hadas,
las ninfas se han perdido...
las brujas malvadas se han ido,
no cantan ya las lechuzas...
ya no aúlla el zorro herido,
los gnomos se han mudado,
y el príncipe rubio se ha casado...”---

¿Qué te pasa sauce amigo?
qué triste te veo, ¡deja de llorar!,
voy a casa de mi abuelita,
pero esta vez no me he de equivocar,
indícame bien un camino,
que el lobo malvado no pueda encontrar,
y me iré sin entretenerme ,
que aun esta caliente
este trozo de pan.

No me quedan ya senderos,
libres de “golfistas” ni de quads,
el arroyo se ha convertido,
en hotel cinco estrellas con “spa”...
en lugar de frescas fuentes,
se expenden bebidas, también snacks...
el lobo ahora es el dueño,
del PAI y del sauce que escuchas cantar.

Si tu abuela conserva su inmueble
¡cosas más raras pueden pasar!...
igual ahora es la propietaria,
se casó con el lobo y no le fue mal,
si les pagas unas comisiones, quizás
bien te puedas beneficiar...
construirte “una preciosa casa”,
y llevarte a este sauce de hilo musical...