Queridos lectores...

No penseis que he sido atropellada por uno de los dromedarios del artículo anterior, sino por el monoplaza que Sus Majestades le han traido a mi Ricardín...

Estoy organizando altillos, seleccionando trastitos inservibles, y mira como dice mi amigo Max, redecorando un poco el saloncito, que la verdad, da gusto empezar el nuevo año con nuevas perspectivas...

En cuanto ponga al día el trabajo atrasado... (les dediqué unas jornadas a mis peques, y ahora el curro pasa factura), y ordene de mayor a mayor... mis mejores ideas, me pongo teclado en mano, a deleitar a quién se plazca de una siestita relajada, con la música bajita, la mente en punto muerto, y el sexto sentido abierto a mis puntos suspensivos...

Hasta pronto.