Ya se que andar, se debe, hacia adelante,
que los minutos avanzan,
que los tiempos cambian,
que la prisa impera...

Ya se que los caminos
no siempre son rectos,
ni cómodos,
y que los sentimientos,
ora te mecen,
ora te empujan al llanto...

Ya se que por mucho que intente esconderme,
o consiga alejarme,
siempre habrá una puerta,
por la que asomarme a la luz de tus ojos,
por la que, cruzar, siga siendo una osadía...

Pero a veces, me paro y retrocedo,
y escucho el sonido del viento en mi nuca,
y me giro,
y te busco,
y se que ha pasado,
y que será eterno...

Lo noto en mi pulso agitado,
en la voz que me tiembla desde dentro,
en una nota encima de una mesa,
en esa excusa por volver a tu abrigo...

Y me voy por dónde he llegado,
sigo así firme en mi camino,
pero son mis pies,
que se llevan mi cuerpo,
mi alma se queda,
para siempre contigo...