...a veces el arco iris se desparrama por el suelo inundándolo todo con sus colores, y el sol ilumina generoso sin abrasar...

El trabajo en el campo es duro, sin techo ni pared que corte el aire, sin calefacción, sin ventilador, sin aire acondicionado..., la piel se enrojece por el frío, se agrieta por el viento, se quema poco a poco, lentamente, por ese mismo sol que hoy vistió de gala la jornada, porque no son modelos, pero hoy hay desfile en la finca, porque no es una acuarela, pero hay arte en estos surcos, porque fue la casualidad la que dio las pinceladas a este fresco, y quiso que el amarillo de las cajas, contrastara con el verde de la siembra, y los colores vivos de sus ropas, porque no hubo un cielo más turquesa para este día, y hasta el marrón de la tierra se vistió de un dorado singular...

Puede que sólo veas un grupo de campesinos, y que desde tu despacho te imagines lo áridas que deben ser las pieles de sus manos...

Yo veo la armonía del conjunto, respiro la libertad de esta fábrica de espacios infinitos, y la satisfacción de ver parir la tierra, me compensa el sufrimiento de tantas noches en vela, rezando por el fruto del esfuerzo, porque sea suficiente para dar de comer a nuestros hijos, y digo rezando, porque aquí no valen las tecnologías, las máquinas, las ciencias, las matemáticas o las redes informáticas... aquí se mira al cielo y se espera esa gota de lluvia que acaricie un rayo y provoque la risa del Astro, ese arcoiris que hoy engalana mi casa, mi tierra, mi vida...

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