Hace unos días Bruxana me nominaba para un meme de esos que a mí no me gusta hacer..., y es que con el poquito tiempo que tengo, pues eso de que hasta ese me lo planifiquen... pues como que no..., pero no se, este me resultó atractivo, y sin que sirva de precedente, lo voy a hacer.

Caramba!, y yo que pensé que no tenía trastos, jajajja, pues aún tengo aún...

Me di una vuelta a ver que podía encontrar por Calalola, y dí con algún que otra antigualla, eso sí, de las que merece la pena guardar, porque ni siquiera son mías, pertenecieron a mi familia o a la de mi marido, a personas muchas de ellas que ni siquiera conocí, pero ahí están, dejando testimonio de su existencia..., y aunque mis descendientes, uno en concreto..., ya se ha encargado de destruir parte de aquello que doscientos años no pudieron, sigo conservando algunas cosas, he las aquí...

La mas antigua creo que es esta:


Es una pila de lavar, no se si se aprecia pero tiene su losa y todo, e incluso su desagüe por el otro lado, es una piedra maciza, y tallando sobre ella se vació el vaso y se le dió la forma, hace falta una carretilla elevadora para cambiarla de sitio, así que ese capricho solo me lo he dado un par de veces... jjajajaja, hoy es un macetero, pero hace unos 200 años o más sirvió para lavar la ropa de mi familia...

Por el trastero dí con esto, una trilla, auténtica, más grande que una mesa de comedor con todas sus extensiones al uso... por ello quizás siga en el trastero..., la idea, restaurarla, pero pasa el tiempo, pasa y pasa..., en cada agujero, pedernal afilado como cuchillas, si las golpeas unas con otras, salen chispas...

Lo que debió sudar el bisabuelo con ella...

Otras cosillas del trastero, aún por restaurar o enviar al museo del pueblo. Unos casacabeles de alguna caballería, y una de las pesas de la romana, que también la tengo, pero a trozos, y es que creo que es la más grande que se conoce aquí, la guardamos de momento, pero yo creo que al final la donaremos al museo.

... y a ver, a ver... ah sí, colección de pucheritos de barro también de la abuela, todos quemaditos en la base por el fuego de la chimenea, y es que, la de guisos que se prepararon en ellos..., me faltan algunos, producto de las fechorías de Ricardito...

y jarritas...

En mi cuarto de plancha, encontré mesita con pie de hierro, original, ( el sobre de marmol lo tuve que cambiar ) del antiguo casino del pueblo, que era regentado por un tío de mi marido creo... bueno el caso es que un día la ví tirada por un rincón, y me la llevé a casa, la restauré y su papel hace...

Lo mismo ocurrió con algunos muebles que rescaté de casa de mi abuela paterna, claro nadie los quería, pues estaban bastante deteriorados, pero cuando los vieron restaurados, no creáis, les salió mas de una novia...

El Mundo, como mi abuela le llamaba, (debe ser porque le cabía todo...), es mi preferido:


Y que más... ah sí, tinajas, de esas hay varias por el jardín y por casa, más grandes y más pequeñas, aceite o grano, enterradas o al descubierto, me encantan...

A mi madre, de pequeñaja, la conocían en su pueblo porque cuando llegaban los vendedores ambulantes, se iba con ellos y le gustaba ayudarles a descargar los carros de trastos, como propina siempre le daban algún cacharro para jugar, bueno en aquella época, los Reyes Magos venían poco cargados..., de esa época es esta cajita de cerámica, que ella guardó y que yo conservo con mucho cariño.

Y qué decir de esta maravilla, un mortero auténtico, de piedra maciza tallada, con su maza, una piedra redondeada y fina. Pesa un templo...

Para terminar, porque si no va a parecer esto la casa de los horrores... jajajjaa, esta foto que me encanta...

La de la derecha es mi madre, con dos de sus hermanas, tendría unos 4 años, en el cole, que iban poco, pero iban. Con la foto del mapa de España de fondo, vestidas de negro y con sus caritas de post-guerra, es total, como recién sacadas de una película.