... no ha parado de llover, y yo no puedo parar, y ellos tampoco..., como ya tenía el pasillo lleno de trampas, y mis hijos habían cortado definitivamente la cabellera a su padre... jajajja, pues ea!, que no nos quedó otra que irnos de excursión, aunque sin bajar del coche, pero en casa los cuatro, ya no se podía aguantar...

Equipados con atuendo "loprimeroquepillo", y calzados con "alpargatadeirporcasa" último modelo, eso sí, caritas llenas de purpurina dorada, ya que nuestro último juego había hecho honor al mundo del Music Hall, papi nos ha llevado, como en tiempos de novios... a cazar tormentas!!!!

( bueno sí ya se, estos cazaban otra cosa, pero viéndonos las pintas yo habría puesto de inmediato esta banda sonora en el coche, lástima... no la tengo.)

Hemos ido buscando la tormenta y a meternos de lleno en ella, los peques lo han pasado genial, pues su padre les iba narrando voz en off cómo nos íbamos aproximando, y exagerando notablemente las acciones del viento, cómo nos introducíamos en el ojo del huracán. Ellos reían, y gritaban, y cuando una bolsa de snacks revoloteaba como una loca por uno de los caminos que hemos tomado, el narrador les alertaba, y anunciaba se agarrasen fuerte a sus asientos porque aquello era solo el principio de lo que íbamos a experimentar... jajajjaja

Pues nada, nos hemos comido todos los quicos, hemos apurado la botella de agua, y hasta nos hemos mojado, porque en lo mejor del trayecto, a Ricardito le llegó el pipí, y ahí me tienes a mí sujetando la cosita en medio de la tempestad...

Cuando hemos llegado a casa, he bajado corriendo del coche porque allí mismo estaba delante de nuestro seto majestuoso, precioso, nunca tan cercano como hoy, parecía que lo podíamos tocar,


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