Por las aguas de un río de plata,
navega perdido, un plateado jurel,
y un reflejo brillante de plata,
ilumina la noche, de plata también...

Es la luna, vestida de plata,
que guía a los peces hasta el ancho mar,
donde olas de espuma de plata,
revisten de plata, las rocas con sal.

Pero aquel pececillo de plata,
que el plateado destello, sus ojos cegó,
en lugar de seguir a los suyos,
hacia el mar de plata, su camino erró.

Y creyendo, aquel fondo de plata
redondo, la luna, allí se adentró,
y en lugar de llena, fue una lata,
no obstante de plata, la que le albergó.

Cómo llora, el pececillo de plata
su suerte, con lágrimas de plata también,
cuando algo chocó con la lata,
un anzuelo de plata, qué será ahora de él?

En la orilla aguarda un viejito,
con canas de plata y plateado sedal,
que al mirar de frente al pececillo,
lágrimas de plata comenzó a llorar.

No me temas, amigo de plata,
no puedo tus escamas de plata rascar,
si pienso que por tu mal sino,
no habrá lata de plata, para cenar.

No es el río el lugar dónde viven
jureles de plata, debes regresar,
a jugar con las colas de plata,
de plateadas sirenas del fondo del mar...

Aportación banda sonora... Miguel