Y qué tal si hacemos las paces?,
merece la pena mirarnos con ojos de fuego?
qué tal si elevas los hombros,
me miras de frente y nos dejamos de juego?

Tú crees que yo no me alegro,
que estoy en mis cosas,
y nada demuestro...

Yo creo que estas a lo tuyo,
y entre tanto orgullo,
se esfuma lo nuestro...

Te miro y no te reconozco, o quizás soy yo mismo,
quién ha ido cambiando,
eso mismo debes estar viendo,
si miras mi foto, y acabas llorando.

Qué es distinto, de cuando llegaste a mi alma?,
qué calma, envolvió el torbellino?,
la alegría que siento por dentro y que ahora
no muestro cuando hablo contigo.

Qué te puedo decir que no sepas,
y aún así qué difícil se tornó nuestro diálogo,
con palabras esquivas, miradas altivas,
así empieza este absurdo decálogo...

Basta ya de tapujos y embustes!
habla claro, no ves que aquí sigo?
siempre he estado sentado esperando
que vuelvas contando con un viejo amigo...

Tú crees que yo no me alegro,
que estoy en mis cosas,
y nada demuestro...

Yo creo que estas a lo tuyo,
y entre tanto orgullo,
se esfuma lo nuestro...

Hoy de nuevo, me quedé anhelando un minuto
del tiempo que perdías conmigo,
pero quise creer que en el fondo, siempre habrá una razón
siempre habrá algún motivo...

Y no voy a perder la ilusión de escuchar esa voz,
de ofrecerte mi abrigo,
tú eres tú y yo soy yo, sólo dos,
sin resta ni adición, dúo ó par, siempre amigos...