Hoy es un gran día..., a Carlota le cayó su primer diente de leche. Lo lleva "columpiando" desde el viernes, diente para adelante..., diente para atrás..., hasta que al final, zas!, en el desayuno, se soltó!
Ella se puso como loca de contenta, curioso, nadie salvo un niño puede alegrarse de semejante "desgracia", pero cualquier cambio que experimenten en su cuerpo, es motivo de sorpresa para ellos.
Así que terminado el desayuno, dejamos el diente a buen recaudo y nos marchamos a pasar el día a la playa.
Paseando por la arena, me encontré a un ratoncito, estaba triste, acurrucado detrás de unas papeleras, me acerqué y le pregunté:

- Qué te pasa amigo?, por qué lloras?
- Estoy desesperado, - contestó - llevo toda la mañana buscando entre este montón de basuras, incluso en otros rincones de la playa, busco algo pequeño, blanco, duro y brillante, pero no doy con ello.
- Algo pequeño, blanco, duro y brillante?, para qué?,- le pregunté- y con todo lo que hay por aquí tirado nos diste con nada parecido?
- Me lo pidió mi amiga la tortuga, que a su vez se lo pidió su amigo el pulpo para su amiga la ostra, y no, no he encontrado nada así.
- Pero... no entiendo. Qué es eso de una tortuga, un pulpo y una ostra?

- Hay una ostra en el fondo del mar que ha perdido su perla, y sin ella no es la misma, y está muy triste porque sin su perla será el "hazmereir" de las ostras. Le contó su desgracia al pulpo quién buscó y buscó por el fondo del mar la perla, y al no dar con ella, intentó sustituirla por algo que se le pareciese, pero debía ser algo pequeño, blanco, duro y brillante. Como no encontró nada en el fondo, se lo contó a su amiga la tortuga, que rastreó las orillas en busca de algo pequeño, blanco, duro y brillante, pero al no encontrar nada, me pidió ayuda, y aquí me tienes busca que te busca, y nada!.
Encontré un botón blanco, pero no me sirve, pues es blanco, brillante, y pequeño, pero no es duro, puedo roerlo con mis dientes.
Encontré una piedra blanca, pequeña y dura, pero no era brillante.
Encontré una moneda de plata, era blanca, brillante y dura pero no era pequeña.
Así que ya no se...
- Bueno amigo, creo que puedo ayudarte! - le dije sonriendo-
- Cómo?
- A Carlota, mi niña, le ha caído un dientecito de leche esta mañana, es tal y como describes la perla perdida de tu amiga la ostra, es pequeño, es blanco, es duro y es brillante, pásate por casa esta noche, cuando hayamos regresado de la playa, y llévaselo a tu amiga la ostra, a Carlota de nada le sirve ya.
- Genial!!!!, pero no le digas nada, será una verdadera sorpresa para mi amiga la ostra recuperar su perla, justo es hacer que sea también para Carlota un momento mágico y especial. Iré esta noche, cuando duerma, deja bajo su almohada el dientecillo y yo en su lugar dejaré la moneda de plata que hallé.
- Buena idea, así lo haremos. Encantada amigo, de haberte conocido y de haberte ayudado.
- Lo mismo digo. - Y se alejó saltando, supongo que de contento...
Esta noche esperaré al ratoncillo, y mañana cuando Carlota despierte y encuentre su moneda de plata le contaré la historia de una ostra, que recuperó su sonrisa y su perla gracias a la bondad de un ratoncillo y un dientecillo pequeño, blanco, duro y brillante de un niño que como ella había empezado a hacerse mayor...
y colorín colorado..., para el que no conocía el cuento... espero le haya gustado...
Besitos.




Oli
11 ago 2008 | 12:11 AM
Gracias! Con ese cuento tan bonito me has devuelto a mis años de ratoncito Perez.... que buenos recuerdos!
Seguro que Carlota se quedará maravillada con la historia!
BESITOS!!!
bruxana
11 ago 2008 | 01:05 AM
Hola Lola:))
Qué bonito.... ¿Ves? Como el Ratòn Pérez es madrileño, se vé que la versión que nos daban aquí de porqué en la caida de los 4 primeros dientes nos dejaban un duro bajo la almohada era menos precisa... (Y es que aquí ostras, pulpos y tal... en la pescadería de la galería comercial).
Cierto: solo un niño puede alegrarse de algo así. Y sólo una super-mami puede contarle esta historia...;)
Guárdale el diente. Dicen que engarzado en oro, cuando se es adulto, es un talismán que protege de todo tipo de adversidades. Y, si no es así... seguro que a Carlota le hace gracia que se lo entregues en una cajita cuando sea una señorita adulta con preciosos dientes definitivos...;)
Un montón de besos:))
idem
11 ago 2008 | 06:07 PM
Que conserve la inocencia todo el tiempo que puedas...
Un beso para la familia :)
Aruca
13 ago 2008 | 08:59 AM
¡Qué bonito relato para la caída de un incisivo!, eres única contando historias. Muy guapos tus niños en las fotos, he revisado los últimos posts y hay que ver lo mayor que está fitipaldín. Muchas gracias por tu pésame.
Besos y felices vacaciones, nos vemos a la vuelta.
Aru
diegodelmar
14 ago 2008 | 04:49 PM
precioso lola, a mi niña ya la estoy avisando yo de la existencia de ese ratoncito... el día menos pensado me la encontraré mellaita!
besos
Fran
14 ago 2008 | 08:22 PM
Tengo tres lugares que visitar. En uno viven exportadores de cigüeñas y taichiístas peloteiras. Otro cercano tiene laguna y nombre palindrómico, y otro de ellos tiene mucha agua, un río lo cruza y empieza por B. Quiero irme allí de exursión con mi niño y una trabajadora de bichitos, y si se apuntan el norteño, SOr JuanA, la dueña de la rana, los turros o la italianoescribiente y asociados estaría bien, pero yo en cualquier caso quiero ir allí, porque me han dicho que hay una cama esperándome..... :D
David L.
17 ago 2008 | 01:59 PM
El primer diente que se cae es uno de los momentos más emocionantes para un niño. Todavía recuerdo cuando yo perdí el primero y luego me encontré una moneda debajo de la almohada!
:)
lo-que-hay
19 ago 2008 | 04:53 PM
Hola calalola
Bonito cuento para contar a tu hija Carlota y a esperar a que el Ratoncito Pérez la de una sorpresa.
Saludos
sonia
20 ago 2008 | 02:16 AM
¡¡Me ha encantado!!
Y la dueña de la rana con rana incluida siempre esta dispuesta a ver gente maja :D
besitos