... para el que como yo, ocupa diariamente un lugar de un vagón de tren, de cuyo nombre no es preciso acordarse, sabrá perfectamente de lo que hablo, y para el que no, espero ser tan gráfica, que pueda imaginar la escena como si allí hubiere viajado...
Son muy diversas y distintas las anécdotas que se viven en un tren de cercanías, imagino que igual que en otro tipo de transporte público o privado, cuando su uso se convierte en asiduidad y la magia del paisaje en rutina para tus ojos... Pero afortunadamente no siempre es así, y las caras, aunque en su mayoría conocidas, se intercambian caprichosamente en el día a día, con otros personajes, que irrumpen en esa escena monótona, para llenar tu curriculum vitae de variopintas vivencias...
La de hoy, sin ir más lejos, me resultó a la par curiosa y divertida, sin olvidar el puntito macabro que produjo, eso sí, para mis adentros, y una vez apeada en mi andén de destino, una gran carcajada...
" Viajaba como cada día de regreso a mi casa, con la mente absorta y la barriga hambrienta, leyendo a Deyanira Alarcón, de puño y pluma de Gala, no está mal, en algo me identifico con el personaje, cuando escribe y escribe lo que le pasa por la mente sin pararse a pensar si gustará o no, porque como ella misma dice, no está escrito para ser leído por nadie, y ni ella misma sería capaz de releerlo, en resumen, que escribe en el papel como si lo hiciese en el agua, con la única intención de que se borre al instante..., volviendo al hilo..., me senté frente a una muchacha jovencita, que debía de venir de la Universidad o de su primer trabajo, a deducir por el bolso-mochila-carpeta y otros curiosos objetos que a continuación detallaré.
Estaba sentada con las piernas cruzadas, y una de las mochilas sobre ellas. En el asiento de al lado, había dejado otro bolso, unas carpetas, y la cazadora. Esparcidas sobre la mochila que tenía encima de las piernas, disponía en filas pequeñas funditas transparentes, a modo de archivadores numismáticos, que contenían planchitas negras, que no sé muy bien que contenían, al menos en este punto en el que me encuentro...
Llegó una señora, que solicitó sentarse en el asiento contiguo a la chica, para lo que ésta, tuvo que despejar todas sus pertenencias y colocarlas estratégicamente entre sus pies y los míos, y las rodillas de ambas, y mi bolsa, de apuntes ( qué también paga billete...) y en fin, que nos acomodamos todos como pudimos...
Inicia el tren la marcha, que aunque ya sin el chucuchú, mantiene intacto su vaivén, y cada pasajero se dispone a sus quehaceres ferroviarios, es decir, unos leen, otros escuchan música, otros charlan, otros duermen, y otros, como la señorita de enfrente, repasan sus apuntes o adelantan trabajo para el día siguiente.
La chica, ordenaba y desordenaba continuamente aquellas curiosas funditas, que yo no podía dejar de mirar a través del cristal de mis gafas de sol, elevándolas contra el cristal como si viese negativos de fotografía, diapositivas o algo así, pero no podía adivinar que es lo que era, puesto que la lámina negra que había dentro era más gruesa que todo eso, pero lo que estaba claro era que al trasluz, algo allí se veía porque ella las miraba y remiraba del derecho, del revés...
Llegué a la conclusión de que tenían pinta de pequeñas radiografías, muy oscuras, casi negras, pero descarté todo lo demás.
En uno de los movimientos de nuestro tren, se desparraman las curiosas laminitas por el suelo, la chica, habilidosa dónde las haya, sujeta su bolso, su móvil, su melena, y recoge minuciosamente todas ellas del suelo, menos una que descubro bajo de su asiento, en mi tarea fisgona, y cuya situación le advierto.
Me agacho, la recojo, y se la entrego, me da las gracias, y seguimos con el misterio...
De repente saca una caja metálica del bolso, cromada, rectangular, de mediano tamaño, la abre, dentro unas figuritas cilíndricas de color hueso, tienen incrustado algo de color similar, de cuyo extremo surgen ramilletes de hilos de colores de unos 2 centímetros.
Cáspita!, ahora estoy mucho peor, ni idea de qué puede ser, bisutería?, jajajja, no, no, Lola, no te hagas ilusiones diría mi amigo Fran a la señora de los abalorios... ( que soy yo según él, claro...)
Toquetea las piececitas, las mira, las recoloca, cierra la caja y la deja sobre las rodillas al igual que las misteriosas laminitas de las narices, que van desplazándose a cada movimiento del tren, y que ella va cogiendo al vuelo antes de que vuelvan a caer al suelo...
De repente un frenazo brusco, yo que sigo leyendo mi libro, pero me asusta el sonido metálico que produce la dichosa cajita contra el suelo del vagón, clon clan clon ( jajajaja o algo así), no quiero ni mirar, porque ya estoy un poco harta de agacharme a recoger cosas a la señorita misteriosa, pero la curiosidad mató al gato, y sin quererlo miro de reojo hacia el suelo y HORRORRRRRRRRRRRRRRR!!!!!!!!!!!!, alrededor de mis pies, que están ya de puntillas para no pisar nada de lo que ésta va tirando por el suelo todo el viaje, hay MUELAS!!!!!!!!!!!!!!!!!

Sí!!!, no eran abalorios, ni cuentas, ni muñequitos de la suerte, algunos cilindros de pasta, se había quebrado por el impacto y habían dejado libres muelas de verdad, de colores variados dentro de la gama del marfil, más o menos careadas, pero auténticas!!!!!!!!!, por supuesto, me negué a ayudarle, ya está bien hombre ya!!!
Me acordé de inmediato de ese trocito del Quijote :
" Porque te hago saber, Sancho, que la boca sin muelas es como molino sin piedra, y en mucho más se ha de estimar un diente que un diamante; mas a todo esto estamos sujetos los que profesamos la estrecha orden de la caballería..."



juanangelmv
8 oct 2008 | 12:27 AM
¡¡¡Sus nuelas!!! Caspita.
jajajajajajajaja ojo con la señora mecanico dentista luego te meten un rejon por las muelas y andan rodando por un tren, amos amos
mariliendre
8 oct 2008 | 08:14 AM
Uff, lo que más impresión me daba de pequeña era cuando los payasos de la tele se daban bofetadas y uno tiraba los dientes
¡Aaaagh!
bambu
8 oct 2008 | 01:51 PM
Qué fuerte niña. Como diría Chiquito de la Calzada: Por la gloria mi madre o me via cagá en tus muelas, torpedo!!!!
Caycedo Bloom
8 oct 2008 | 08:46 PM
La verdad quedé con ganas desaber que pasa con la mujer y sus bártulos. Espero la continuación de esa otra parte de la historia.
panuelosdecolores
15 oct 2008 | 08:04 PM
Que cosas te pasan, me has sacado una buena sonrisa leyendote.... gracias.
Nere