Y eso mismo hizo mi hijo esta tarde, y además con el pie izquierdo, nada más salir del dentista... Así que ahora ya tenemos algo, el 2009 al menos empieza con buen pie!!!

El chiquillo, que calza ahora un 27, pisó una del 30 por lo menos..., claro, yo no la ví, y él, angelito mío, subió a su sillita en el asiento trasero del coche. Estaba entrando la noche, caían mini-copitos de nieve, y al ritmo de corre, corre, que hace un frío que pela!, cerramos la puerta y ala pa´casa...

Ojiplática me quedé, cuando al encender la luz del pasillo, ví el sendero de huellas marroncitas hacia su habitación, dónde, muy aplicadito él, ya estaba sentado en su pupitre dándole al plastidecor.

Descomunal, lo nunca visto, y el más difícil todavía, diría y dije yo, entre risas y lágrimas, porque ¡¡¡tiene tela la "cosa"!!!, como llamaré aquí a la mierda, que sobresalía por derecha e izquierda de su zapatilla, y hábilmente subía por un lateral cubriendo parte de la puntera y embadurnando ligeramente el bajo de su pantalón...

Paquete de toallitas húmedas en mano, comencé a eliminar como pude, todo rastro maloliente que ví, y con resignación, salí a la calle para verificar lo que hasta ahora era una simple sospecha, y que se confirmaba nada más abrir la puerta del coche... Sí, allí estaba, la tapicería de la parte trasera de mi asiento tenía una fresca y abstracta silueta hecha en mierda de perro, marrón, que aunque desconozco el color del chucho, la mierda así lo era...

Así que amigos, loca de contenta, me he puesto a escribir este post, porque sin duda alguna, os digo que esto es una señal...